Historia de la Clinica Morillas
Proyección Social
Coordinación Científica
Dr. Cesar Morillas
Dra. Angie Morillas
Dr. Johnny Pita Marino
Dr. Hugo Enrique Sánchez Urrunaga
Dr. Carlos Alberto Huerta Ruiz
Dr. R. Roberto C. Valdivia Broncales
 
Proyección Social  
Siempre con el objetivo de apoyar a la niñez más necesitada de nuestro país y estrictamente con la participación de reconocidas instituciones cuya misión es evaluar dichas necesidades, Clínica Morillas realiza actividades de proyección social dentro de los que destaca la Misión Ayacucho.

MISION AYACUCHO

Una vez finalizada la labor de proyección social internacional realizada por la Clínica Morillas, en la ciudad de Galápagos (Ecuador), a la cual fuimos hasta en 4 oportunidades, esta se extiende al interior del país y especialmente a Ayacucho aproximadamente a fines de 1993, tomando conciencia de la situación deplorable en los servicios de salud en las regiones más pobres de nuestra serrania y a pesar de la coyuntura política y económica por la que atravesaba nuestro país, es decir el TERRORISMO, el director de nuestra institución Dr. César Morillas, quien haciendo gala de su desprendidmiento, altruismo y su espíritu de docencia, pues dentro del personal médico existen residentes de tercer año de la especialidad en formación, toma la decisión de llevar a todo su equipo: médicos, enfermeras, técnicos y personal de mantenimiento, quienes brindan su valioso tiempo para brindar ayuda desinteresada y resolver los problemas quirúrgicos referidos a nuestra especialidad: Cirugía Plástica y Reconstructiva.

La AEA, institución formada por damas peruanas y presidida en esa época por la Sra. Carmela Marrou, quienes recibían colaboración de instituciones internacionales (USA) y destinada a dar apoyo y solucionar los problemas más apremiantes de la población indigente de Ayacucho, fue la que incentivo y creó dicho proyecto y en coordinación con la Orden Franciscana, lo toman como suyo y lo llevan a cabo, pidiendo colaboración a diferentes instituciones privadas, quienes brindaron desinteresadamente el transporte aéreo.

La labor estuvo destinada a aquellas personas indigentes, en especial niños que padecieran de alguna malformación congénita (labio leporino y paladar hendido) o adquirida (cicatrices, secuelas de quemadura). Esta última nos sorprendió por su cantidad, lo cual es entendible por la situación de guerra que pasaba esta región. Fueron aproximadamente 35 personas (niños, jóvenes y adultos) por cada misión, que se beneficiaron de esta encomiable labor y con los cuales compartimos momentos gratos y anecdóticos.

Son ya varios años de labor intensa y desinteresada, y más de 300 pacientes beneficiados que nos estimulan a seguir en esta senda y siempre que termina una campaña y la analizamos, entendemos que aún nos falta mucho por hacer y mejorar, para tratar de llevar esperanza y bienestar a aquellas personas que menos tienen, pero que al final son las que más cariño y gratitud dan.